Nadie esperaba que la 25ª jornada de liga trajera sorpresas. El Madrid jugaba contra el Elche en el Martínez Valero, el Atlético en casa contra el Almería y el Barça también en casa contra el Málaga.
Pero el fútbol es caprichoso. El primero en abrir las hostilidades era el Barça,que a tenor de lo visto en jornadas precedentes le podía hacer perfectamente un descosido al Málaga. Pero el equipo de Duda ya le sacó los colores al Barça en la primera vuelta ( 0-0 en la Rosaleda) y aquí, tras un clamoroso fallo de Alves ( que si tenía alguna opción de renovar, naufragó en esa cesión al portero), conquistó el Nou Camp por 0-1. Los culés casi no inquietaron la portería de Kameni y volvieron a mostrar la imagen de equipo plano y con pocas ideas que les traía de cabeza meses atrás. Las dudas vuelven a Barcelona.
Acto seguido el Atlético se deshizo sin demasiadas dificultades del Almería. Con ayuda arbitral incluída. Se coloca a tres puntos del Barça, aunque el Cholo se obsesione en decir que esta no es su liga y que ellos aspiran a luchar contra el Valencia por el tercer puesto ( están tres puntos por encima de ellos)
El Madrid era el último en jugar. Lo hacía el domingo a las nueve. Tenía un día y medio para mentalizarse que el partido contra el Elche no era un partido más. Podía recuperar el terreno perdido en el faustoso derbi de hace tres semanas.
Desde el principio los blancos salieron a ganar. Agresivos y con momentos de buen juego, tuvieron arrinconados a los ilicitanos casi todo el partido, hasta que ya en la segunda parte Benzemá y un Cristiano que está recuperando sensaciones, dieron los tres puntos al Madrid, que vuelve a volar alto en la clasificación.
Bien que solo son 4 puntos y que queda mucho, pero esta jornada puede dar alas a los blancos. Cuanto menos oxígeno.
En cuanto al Barcelona, puede ser un accidente en el camino o la chispa que avive el incendio que parece que existe en la ciudad condal pero que Messi y compañía están gestionando de la mejor posible.

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